Seis meses después de la caída del gobierno de la Alianza, cuando la crisis iniciada en 2001 alcanzaba su punto más álgido, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, jóvenes militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados, fueron asesinados en el Puente Pueyrredón. Este hecho, indicador de la centralidad política que habían alcanzado las organizaciones piqueteras -convertidas por ello en blanco de acciones represivas por parte del Estado- aceleró los tiempos del gobierno provisional de Eduardo Duhalde. En esta producción especial, investigadores de la UNICEN y de la Universidad Nacional de Mar del Plata, analizan este traumático período de nuestra historia reciente.