31/05/2011
Todas las sedes
Sí, se puede
El apellido del anuncio, no: Lauri. Pero el nombre propio lo anticipaba: Raúl Horacio, propio de los que se ponían hace un montón de décadas. Y no falló el anticipo. El representante de la camada de graduados señalado para dirigir el acostumbrado mensaje de despedida lució 62 años, madurez que no abunda en los claustros y que ganó al instante la especial simpatía del auditorio.