5 de julio de 2016

Desarrollo de la Medicina Veterinaria

Dra. Carolina BIANCHI

La Medicina Veterinaria tienes sus orígenes en la domesticación de los animales como una necesidad del hombre de solucionar los problemas sanitarios, reproductivos y de alimentación de los animales de producción y aquellos destinados al trabajo. Por tanto, los primeros conocimientos empíricos de la profesión surgen en tiempos muy antiguos, de los cuales existen documentos y grabados rupestres en diversos países o regiones de Asia y Europa. Así, se supone que fue en Oriente Medio donde comenzaron a aparecer las primeras personas encargadas de la salud de los animales domésticos, aunque aún hoy poco se sabe sobre las técnicas que utilizaban para llevar a cabo esta actividad.

Más tarde, en la extensa obra de Aristóteles sobre historia natural se encuentran plasmados los primeros conceptos sobre patologías inherentes a los animales y fue a fines del siglo I, que se utilizó por primera vez el término Veterinario para definir a aquellos pastores dedicados a la cura de enfermedades de los ovinos.

Sin embargo, el mayor avance de esta profesión se dio con los estudios realizados para la atención de los caballos que se empleaban en las guerras y conquistas. Así fue que, como resultado de la necesidad imperiosa de atender la salud de los equinos, se crea en Lyon, Francia, en el año 1761, la primera escuela de veterinaria del mundo. Cuatro años más tarde, se inaugura la segunda escuela, en Alfort, en las cercanías de París, ambas por iniciativa de Claude Bourgelat. Más allá que ambas escuelas estaban principalmente destinadas en sus inicios a enseñar el arte de herrar a los caballos y curar las enfermedades de los pies de estos animales, con la reforma agrícola, se amplía a la prevención de las enfermedades del ganado.

Posteriormente a la creación de las escuelas francesas de veterinaria, comienza el surgimiento de otras en el resto de Europa, destacándose las de Turín (1769), Copenhague (1773), Viena (1775), Dresde (1776), Hannover (1778), Budapest (1787), Berlín y Munich (1790), Londres (1792) y Madrid (1793).

Es desde Europa que la profesión llega a América. Así, una de las primeras escuelas de Veterinaria fundadas en territorio americano fue la de Nueva York (1846), seguida por la de México (1858). Luego se crea la Escuela Nacional de Veterinaria (1884) de Bogotá y en 1907, se fundó la Escuela Libre de Medicina Veterinaria de la Habana.

En Argentina, previo al siglo XIX, la atención sanitaria de los animales era realizada por los ganaderos y peones a través de la adquisición de conocimientos y experiencia en forma empírica por la práctica de estas actividades. Desde allí, la disciplina ha tenido en nuestro país un crecimiento exponencial, acompañando y realizando aportes sustanciales a la sociedad en estos primeros 200 años de vida como nación.

En 1819, Juan Manuel de Rosas escribe “Instrucciones a los mayordomos de estancias”, en las que hace referencia a los cuidados zootécnicos y de sanidad de los animales. Posteriormente, el irlandés John Harrat, criador de ovejas, quien llegó a la Argentina en 1817, redacta unos apuntes sobre zootecnia ovina y así comienzan a aparecer numerosos documentos relacionados con la profesión Veterinaria en nuestro país.

En el año 1869, el gobernador Alsina, por decreto, le encomienda a la Sociedad Rural Argentina la creación del Instituto Agrícola dando origen así al Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina en la zona de Lomas de Zamora. Debido a algunos contratiempos, recién en el año 1883 comenzó el dictado de las clases hasta que en 1889 cesa el funcionamiento del Instituto como Escuela. Al año siguiente reinicia su actividad como Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata. Nueve años después, el Poder Ejecutivo incorpora el Instituto a la Universidad de Buenos Aires, como Facultad de Agronomía y Veterinaria.

Actualmente, se ofrecen en el país 12 carreras de Veterinaria o Medicina Veterinaria en el ámbito de las Universidades Públicas. Sus Decanos conforman el Consejo Nacional de Decanos de Veterinarias (CONADEV) en cuyo seno se trabaja permanentemente en la búsqueda de consensuar aspectos relacionados a la formación de los futuros profesionales. A partir de sus aportes, en el año 2005 y a través de la Resolución 1034 del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología se estableció el perfil actual del graduado, el cual define como premisa inicial que el egresado de la carrera Veterinaria o Medicina Veterinaria debe tener una formación generalista. Así, el veterinario actual cuenta entre sus roles, el velar por el bienestar animal y la sustentabilidad de los sistemas productivos, la salud animal (entendida en el marco del concepto planteado por la OMS de “un mundo, una salud”) muy especialmente en lo referido a controlar y erradicar las zoonosis, y la producción animal en sus diferentes alternativas. A esta última le cabe abastecer en cantidad y calidad buena parte de la alimentación humana, en un mundo que se encamina a alcanzar los 9.000.000.000 de habitantes para el año 2050 y encuentra día a día mayores dificultades para incrementar superficies productivas. En ese contexto, cabe al veterinario asumir el compromiso de aumentar, a través de la incorporación de tecnología, la productividad pecuaria, evitando pérdidas por cuestiones sanitarias y mejorando la eficiencia del sistema en su conjunto. Igualmente sustanciales resultan los aportes que la disciplina realiza a la humanidad desde el campo de la investigación y el desarrollo, resultando incontables los ejemplos de avances que habiendo dado sus primeros pasos en el ámbito veterinario, fueron luego extrapolados como beneficios para la población en su conjunto.

La Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires inicia sus actividades el 2 de mayo de 1969 con un grupo de pioneros locales y viajeros como plantel docente e instalaciones cedidas por distintas instituciones que compartieron la importancia de la iniciativa de desarrollar los estudios de veterinaria en la región, con proyección a una amplia zona de influencia. Hoy aparece como una institución líder en la generación y transmisión de conocimiento, a través de sus funciones básicas de docencia, investigación, extensión y transferencia, fuertemente vinculada con el sector productivo y sus problemáticas y al servicio de la sociedad local y regional.

Dra. Carolina BIANCHI:
Profesora Adjunta Área de Endocrinología, Facultad de Ciencias Veterinarias, UNICEN.
Contacto: cbianchi [at] vet [dot] unicen [dot] edu [dot] ar